martes

viernes

Yo y mi llama, pues llama se llama.


(Pues... a ver... ¿cómo es esto?)
Hace tanto que no escribo que ya no sé ni cómo empezar... Creo que básicamente, por eso de sentirme como en casa, no suelo medir mucho... Ni el contenido ni el envase, ya sabeís; Asi pues empezaré siguiendo, que ya he empezado!

Bueno, el caso es que dándole un vistazo a este sitio (blog-página-libro-cuento-almanaque) le veo falto de muchas cosas, y no solo objetos tangibles como pueden ser un jarrón o un mechero. (Qué falta pueden hacer ambos en ocasiones...!) y en un impulso de... y en un momento de ... y en un flash mental... vamos que he recordado esta bonita y pegadiza canción.

Aquí pongo el enlace:
http://www.youtube.com/watch?v=cqVOqiaw8vI

Yo y mi llama.

Por DÓNDE quereís que empiece??? Porque decir que una niña tenga una llama como mascota,  ya va bien la cosa....  ( hoy he redescubierto que se llama Margarita!!) Y la llama que se llama llama, también tiene nombre de la época, porque esta llama se llama Mari Chari.    (María Rosario para los desconocidos)
Menos mal que el video es de hace unos cuántos años... me atrevería a decir que cerca de los 30 (Número de moda esta semana, si baby!) y gracias a ello, la calidad de imagen no es demasiado buena: ya os imaginaís... menos saturación de colores, menos nitidez, menos calidad... porque no me podría imaginar verle las caries a esa llama con esos pedazos de piños que tiene en HD!


Sólo deciros que si sois capaces de aguantar toda la canción, es posible que esteís un rato repitiendo lo de:

Yo y mi llama
Pues llama se llama
vamos a la clinica dental...


martes

30 AÑOS - TREINTA


Si, 30... (TREINTA)Me acabo de dar cuenta de que también es un número diferente al escribirlo. Será por ser decena?  no lleva la coletilla de las "unidades": "y uno" "y dos"... TREINTA (7 letras, 3 vocales, 4 consonantes) No sé que pensar, la verdad... ¿mal rollo porque son muchos? ... en el fondo sólo van siendo días añadidosBusqué en Internet, como ante casi todas las dudas que me surgen de un tiempo a esta parte, y entre las mismas cosas de siempre mezcladas con dosis extra de motivación y un extraño sentimiento de "no es tan grave pero ya no eres una cría", encontré esto:  

“30 cosas que cada mujer debe tener y saber a los 30″ fue un artículo publicado en 1997 por la popular revista Glamour y que se hizo tan popular que muchas mujeres comenzaron a enviarlo por correo electrónico, transformándose en una cadena. Este fenómeno motivó a que los editores del magazine publicaran esta semana, 15 años después, un libro que contiene esta nómina.
Con el fin de recordar este simpático registro, el diario británico Huffington Post recogió el listado original de Glamour y te lo presentamos a continuación:
Antes de los 30, debes tener …
1. Un antiguo novio que lo puedas imaginar volviendo y otro que te recuerda lo lejos que has llegado.
2. Una cantidad decente de muebles que no pertenecieron a nadie de tu familia.
3. Algo perfecto para usar si el empleador o el hombre de sus sueños quiere verte en una hora.
4. Un bolso, una maleta y un paraguas que no te avergüenzas de usar.
5. Una juventud que estás dispuesta dejar atrás.
6. Un pasado interesante que anhelas contar a tus futuros nietos.
7. La constatación de que te volverás viejo y que debes ahorrar dinero para autofinanciarte en esa etapa.
8. Una dirección de correo electrónico, un buzón de voz, y una cuenta bancaria, y que nadie más que tú tenga acceso a éstos.
9. Un currículum decente.
10. Un amigo que siempre te hace reír y uno con el que puedes llorar.
11. Un juego de destornilladores, un taladro inalámbrico, y un sostén de encaje negro.
12. Algo ridículamente caro que has comprado sólo para ti, porque te lo mereces.
13. La creencia de que te lo mereces.
14. Un set de productos para el cuidado de la piel, una rutina de ejercicios y un plan para hacer frente a las “cosas” que no mejoran después de los 30.
15. Un comienzo sólido en una carrera profesional satisfactoria, una relación satisfactoria y otras “mejores” cosas de la vida.



Antes de los 30, debes saber …
1. Cómo enamorarte sin perder tu identidad.
2. Qué piensas y sientes acerca de la maternidad (aunque aún no tengas hijos)
3. Cómo renunciar a un trabajo, romper con un hombre, y confrontar a un amigo sin arruinar la amistad.
4. Cuando esforzarse más y cuando alejarse.
5. Cómo besar de una manera que comunique perfectamente si quieres o no dar un próximo paso.
6. El nombre del canciller, de tus bisabuelas, y del mejor sastre de la ciudad.
7. Cómo vivir solo, incluso si no te gusta.
8. Dónde ir cuando tienes pena (ya sea a la casa de tu mejor amigo o a una clase de yoga, etc)
9. Que no puedes cambiar la longitud de tus piernas, la anchura de tus caderas, o la naturaleza de tus padres.
10. Que tu infancia tal vez no fue perfecta, pero que ya se ha ido.
11. Lo que haría y no harías por dinero y por amor.
12. Que nadie puede alejarse mucho tiempo del cigarrillo, del alcohol, de las drogas, o del hilo dental.
13. En quién puedes confiar, en quién no, y por qué no debes tomarlo como algo personal.
14. No pedir disculpas por algo que no es tu culpa.


Toma ya! Pues empiezo bien... suena de fondo Bustamante y dejo una "cadena" en mi blog...   


lunes

Las llaves

Animales gregarios con dientes


Hay unas cosas que, si las conocéis bien, os podrán abrir muchas puertas: las llaves.
 Antes, al salir de casa, la gente se persignaba:
—Padre, Hijo, Espiritusanto, amén.
Ahora, al salir de casa, la gente dice:
—Móvil, cartera, (tabaco,) llaves.

Las llaves han venido a ocupar el lugar del «Espiritusanto,amén». El Padre ha sido sustituido por el móvil. Aunque no del todo, porque en la agenda de la mayoría de los teléfonos móviles hay un número que es «PAPA MÓVIL», que no es «papá», porque no tiene tilde, es «papa». Sustituimos al Santo Padre por un móvil, pero guardamos su número por si hay que llamarlo por teléfono al papamóvil. Y si os fijáis, ¿qué es el papa-móvil? ¡Un coche que tiene encima una cabina de teléfonos! Está el padre, que es el papa-móvil; el hijo, que es la cartera y las llaves.

Las llaves sirven para muchas cosas. Para abrir una puerta, sí, pero también para cerrarla, y aún diría más: para que los conductores de autobús sepan cuánta profundidad tiene una oreja. Me pregunto si esa actividad pseudocientífica a la larga no será perjudicial para las cerraduras. Cada vez que abren o cierran van metiendo un poquito de cera. La llave entra cada vez un poquito menos, un poquito menos... y llega un momento en el que la llave ya no entra nada.
En ese momento coges unas pinzas y sacas de dentro de la cerradura una copia perfecta de la llave hecha en cera.
Nadie dice que las llaves tengan que ser todas de acero. De hecho, ahora han sacado unas llaves fosforitas de un material muy ligero, y no pesan nada... Tocas los dientes de la llave y parece que son de leche. ¿Para qué? ¿Por comodidad? ¡Si luego les pones un llavero del tamaño de un bidé!

Lo de los llaveros no acabo de entenderlo. Bonitos no son, cómodos tampoco... ¿Para qué sirven? Los de los hoteles están diseñados a mala leche. Esa bola de bolos con un cinturón de goma a modo de parachoques con el número de la habitación grabado a fuego... ¿Eso qué fin tiene?  ¿Es para que te acuerdes del número de la habitación? Te acuerdas de eso y te acuerdas de la madre que parió al de recepción.
Me pregunto si te dejarían pasar con una de esas llaves en un avión. Te harían facturarla como equipaje de mano..., pero es que con eso puedes secuestrar un avión:
«¡Que no se mueva nadie o le doy a éste con la llave y le abro la cabeza!».
La gente no se fija en las llaves y entonces ellas hacen cosas para llamar la atención, como, por ejemplo, no abrir. Intentas, intentas, intentas y no abre. Entonces llega un amigo, o un señor, y te dice: «Déjame a mí», suena ¡ruac! y la puerta se abre.

Esa gente tiene el superpoder de abrir puertas. No lo tengo, pero quienes poseen ese preciado don son como ángeles y sólo podemos pedir a Dios que estén cerca cuando los necesitemos.
Otra cosa muy macarra que hacen las llaves para llamar la atención es quedarse dentro de casa. Tú sales, ya tienes un pie fuera, dices: «Llevo todo: móvil, cartera, lla...». ¡Plum!, y se cierra la puerta. Es una sensación de impotencia... como otra cualquiera.Y hay que llamar a un cerrajero, que si los que tienen el don de abrir puertas con las llaves son como ángeles,los cerrajeros son como Dios. Y te cobran la apertura a precio de milagro. Te ponen en la factura: «Desplazamiento: 90 euros», y es así porque vienen levitando.
Los cerrajeros son las personas más honradas que existen. Pueden abrir cualquier puerta y robarlo todo, y, sin embargo, se reprimen... y sacan mucha más pasta robándote a ti directamente.
Cuando llega el cerrajero, deseas ver cómo abre la puerta. Piensas: «Ya que lo pago, al menos disfrutaré del espectáculo. ¿A ver qué llave utiliza?». Os lo digo yo. El canalla del cerrajero le pega un empujón a la puerta y, ¡pimba!, se abre. ¿Que qué llave utiliza? ¡Una de yudo!
Las llaves de las casas tenían que ser como las de los coches. Te acercas a la casa, «¡piu!, ¡chuc!», y se abre. Sales, y lo mismo. Y así nos librábamos de los ángeles y de los dioses de las puertas.

Amén. (Que ya sabéis que quiere decir «llaves».)

Luis Piedrahita. 

No excuses