(Suena en mis cascos “Fahrenheit 451”)
Fíjate en mi.
Fijáte en ti.
No lo digo con aire de desprecio, pero fijate bien.
El material del que estamos hechos es blando y su energía depende de la oxidación ineficiente de la materia orgánica.
Entramos cada noche en un estado de coma y soñamos. Pero de qué sirven los sueños si casi nunca se cumplen.
Pensamos, es cierto, pero nos equivocamos frecuentemente. Y a la menor variación externa perdemos nuestra eficiencia.
Somos alterables. Somos imperfectos.
Y ahí lo dejo. La reflexión la hacéis vosotros!